Living Donor Article 
 
 
 
 
Un nuevo matrimonio, una crisis, y una segunda oportunidad en la vida.

Por Ed Hille
Fotógrafo del personal de Inquirer

A Steve Cannizzaro y Anna Cruz los presentó en una fiesta la cuñada de él, en marzo de 2004. "Fue como un torbellino", dice Anna. Casi desde el principio, él quería casarse y se lo pidió a ella una y otra vez.

Dos personas que habían cometido errores, ahora tenían una segunda oportunidad.

Sin embargo, el futuro tiene sus propias complicaciones. Algunas pruebas médicas revelaron que Steve tenía pocos glóbulos blancos en la sangre. Los médicos sospecharon que se trataba de cirrosis hepática y le aconsejaron ver a un especialista.

Él no les prestó atención. No quería preocupar a Anna, así que no se lo mencionó: "Realmente no me preocupó mucho el asunto."

Una semana después, tosió sangre. Pensó que era una intoxicación por algún alimento, pero decidió acudir a la sala de emergencias del Frankford Hospital. Para su sorpresa, lo internaron de inmediato.

"Me empezaron a dar un montón de medicamentos. . . . Pero seguía diciéndome, 'Estoy sano. No va a pasar nada.' Pensé que iba a vivir hasta los 70 años."

El 7 de octubre, la pareja contrajo matrimonio en el Palacio Municipal. Él tenía 53 años, ella, 50. Se fueron de luna de miel a Puerto Rico, y en noviembre visitaron amigos en Nueva York.

Steve recuerda que despertó alrededor de las 5 de la madrugada en la habitación de su hotel en Manhattan. Tenía mucha sed, así que bebió un vaso de agua.

Poco después, sintió el estómago revuelto y empezó a toser sangre. Anna y él recuerdan esto como "el episodio".

Ese "episodio" fue el principio de una pesadilla de seis meses con noticias aterradoras y difíciles decisiones que cambiaron sus vidas y pusieron a prueba su nuevo amor.

Anna quería regresar con Steve a Filadelfia, así que avisó a la sala de emergencias del Hahnemann University Hospital y luego hizo el viaje al sur en 55 minutos.

Después vinieron más "episodios". Steve necesitaba un trasplante de hígado. Cada año, 18,000 personas se suman a la lista de espera para recibir los 5,000 hígados procedentes de donantes fallecidos. En promedio, 1,700 individuos de la lista mueren mientras esperan.

Los médicos decían que esa era la mejor esperanza de supervivencia para Steve.

Steve tenía dos opciones: esperar el hígado de una persona fallecida o que un donante vivo se lo ofreciera voluntariamente.

A medida que pasaron los meses y sobrevinieron más "episodios", Anna no soportaba ver a su marido tan enfermo. Ella daría por su cuenta ese paso.

Steve no quería que lo hiciera. "Yo no quería que sufriera. Pero ella tomó el asunto en sus manos y dijo, 'Lo voy a hacer, ¡y no me importa lo que digas!'

"Pensé que estaba loca. . . . La adoro . . . pero sigo creyendo que perdió el juicio."

Un hermoso domingo de marzo de 2006, Steve y Anna dieron una fiesta para sus familiares y amigos, y luego se marcharon al hospital, donde bromearon para ocultar su angustia al registrarse. Una vez internados, subieron al Piso 19, que está reservados para receptores de trasplantes.

"Lo único que quería era ponerle fin a esa situación", dijo Anna después.

A las 5:30 de la mañana siguiente, Anna besó a Steve y le susurró, "Vamos a estar bien". Luego se recostó en la camilla que la esperaba.

Steve Cannizzaro creció en el sur de Filadelfia, donde la vida le enseñó a ser duro. Sus padres se divorciaron y se volvieron a casar. Él iba y venía entre sus casas, pero no encajaba en ninguna y siempre se sintió abandonado.

En la escuela, su único interés eran los deportes. Abandonó los estudios y se alistó en el Ejército. Estando de licencia, se metió en una riña y acabó tras las rejas por lesionar a otro. "No me echaba para atrás ante nadie", comenta.

Cuando salió del Ejército, en 1970, trabajó como chofer de camión para una compañía vendedora. Después del trabajo, practicaba el deporte que estuviera de moda.

Durante los 30 años siguientes, pocas cosas cambiaron en la vida de Steve. Hubo momentos difíciles, fracasos matrimoniales, abandono de cinco hijos y un carácter explosivo.

Luego, empezó a tener problemas de salud. En 2004, desarrolló diabetes y luego cirrosis.

La familia de Anna vivía en la esquina de 18th Street y Wallace Street. Su padre reparaba aparatos eléctricos y jugaba béisbol. Su madre era empleada doméstica. Cuando Anna, la menor de siete hijos, tenía 10 años, su padre murió y la familia tuvo que recurrir a la seguridad social.

A los 18 años, Anna se casó con Julio Cruz, un técnico de KYW-AM (1060) y director de un equipo de sóftbol. Tuvieron tres hijos. Anna trabajaba como recepcionista y desempeñaba otros cargos auxiliares en el Hahnemann University Hospital; posteriormente lo hizo en The Inquirer.

En 1994, Anna y Julio se separaron. Dos años después, Anna conoció a un hombre menor que ella. "Era un hombre guapísimo, de ojos azules y cabello largo. . . . Estaba en Mannequin II. . . . Hacía doblajes de voz."

Pero también vendía drogas. Cuando le pidió a Anna que le guardara su "herencia", ella aceptó.

En 1998, Anna fue detenida junto con él como parte de un cartel de narcotráfico en Manayunk y estuvo nueve meses en prisión. The Inquirer la despidió.

Al regresar a Filadelfia, Anna estaba decidida a enderezar su vida. Reanudó el trabajo secretarial e inició un negocio de servicios de limpieza. Se afilió a la agrupación Pennsylvania Prison Society y se unió a un grupo de apoyo que ayuda a mujeres encarceladas.

Pero era soltera en un mundo de parejas y "estaba a punto de mudarme a Nueva York cuando conocí a Steve".

El equipo médico de trasplantes de Hahnemann lo integraron cuatro cirujanos con apoyo de doctores, enfermeras y técnicos, quienes trabajaron en torno a la mesa de operaciones por más de 8 horas.

El Dr. Burckhardt H. Ringe estuvo a cargo. Como un director de orquesta, dirigió a sus "músicos" para interpretar una compleja partitura quirúrgica.

Armado con instrumentos de alta tecnología, Ringe cortó el hígado de Anna con un chorro de solución salina presurizada. Minutos después, el Dr. William C. Meyers, jefe de cirujanos, cerró la incisión de Anna y, después de ocho horas y cuatro minutos de cirugía, ella empezó a recuperarse. Le habían quitado el sesenta por ciento de su hígado.

Steve, anestesiado, aguardaba en un quirófano adyacente, donde, en el transcurso de las siguientes seis horas y 11 minutos, Ringe le injertó parte del hígado de Anna.

Dos días después, ambos estaban conscientes y Anna fue trasladada al lado de Steve.

El séptimo día, ella fue dada de alta, pero el conteo de glóbulos blancos de Steve aún estaba muy alto. No obstante, al día siguiente Ringe decidió que Steve sanaría mejor en casa y lo envió al lado de Anna.

Recorramos la película un año. "Están en excelente estado de salud", dice Ringe, que es quien supervisa el avance de la pareja. Ya pasó el temor al rechazo del órgano, y los dolores y molestias han disminuido.

Anna tardó casi seis meses en volver a comer normalmente. "Steve reanudó su vida por completo poco después de su cirugía", apunta Ringe. "Es un magnífico ejemplo de cómo pueden ser las cosas."

Steve renunció a su trabajo como chofer y empezó a ayudar a un amigo a hacer jardinería y paisajismo. "Me gusta estar al aire libre", comenta. Los fines de semana limpia edificios de apartamentos junto con Anna. Se divierte jugando a los bolos, juega sóftbol y pasea en su motocicleta.

Por su parte, Anna trabaja de lunes a viernes como recepcionista en el PMHCC, un proveedor de atención médica de Center City. Al concluir la jornada, conduce por Broad Street hasta su segundo empleo, Cruz Cleaning. A las 7 p.m., regresa a casa con Steve.

Convertirse en donante de un órgano volvió a Anna más consciente de su salud y ahora promueve el procedimiento. "Les cuento mi historia a todos." Anna ayuda a recaudar fondos para la fundación Gift of Life (regalo de la vida). "Steve y yo somos prueba concreta de que funciona", explica.

"No sé dónde estaría de no ser por ella", señala Steve.

Anna agrega, "Nos sentimos más unidos que nunca".

Y luego dice, en broma: "Le digo que si alguna vez quiere dejarme, ¡primero me devuelve mi hígado!"

Existe una presentación con fotos y sonido que describe la cirugía y la recuperación. Visite http://go.philly.com/liver

Comuníquese con el fotógrafo del personal Ed Hille al teléfono 215-854-2855, o escríbale a ehille@phillynews.com.

 

Reproducido con permiso.

 
 
 
 
 
Información Relacionada
HeartCenter
[Hospital Información y Servicios]
Fibroid Center
[Hospital Información y Servicios]
Rate Your Cancer Risk
[Hospital Información y Servicios]
Transplant Center at Hahnemann University Hospital
[Hospital Información y Servicios]
Nursing at Hahnemann
[Hospital Información y Servicios]
Rate Your Risk
[Hospital Información y Servicios]
Información preoperatoria (Preoperative Information)
[Hospital Información y Servicios]
Servicios Médicos
[Hospital Información y Servicios]
Pages - Explorer View
[Hospital Información y Servicios]
Más...

Hahnemann University Hospital | 230 N Broad St, Philadelphia, PA 19102